Un icono con más de 2.000 años de historia.
La Dama de Elche es una de las obras más importantes y reconocibles del arte ibérico y uno de los grandes símbolos de la ciudad. La escultura, realizada en piedra caliza y datada entre los siglos V y IV a. C., representa a una mujer ricamente ataviada con un elaborado tocado, grandes rodetes laterales y diferentes collares y adornos. Todavía conserva pequeños restos de la policromía que originalmente decoraba la pieza.
Su historia moderna comienza el 4 de agosto de 1897, cuando fue descubierta de forma accidental durante unos trabajos agrícolas en el yacimiento de La Alcudia, a pocos kilómetros del centro de Elche. El hallazgo convirtió rápidamente la escultura en una pieza de enorme interés arqueológico.
Poco después de su descubrimiento, el arqueólogo francés Pierre Paris intervino en su compra para el Museo del Louvre, donde permaneció hasta 1941. Ese año regresó a España y fue expuesta en el Museo del Prado hasta que, en 1971, pasó a formar parte de la colección del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, donde se conserva actualmente.
A pesar de ser una de las esculturas más estudiadas de la cultura ibérica, la Dama sigue rodeada de interrogantes. No existe una respuesta definitiva sobre quién representa: entre las diferentes interpretaciones se encuentran una mujer aristocrática, una sacerdotisa o incluso una figura de carácter religioso. También se ha estudiado la cavidad situada en su parte posterior, que pudo estar relacionada con un uso funerario.
Hoy, la Dama de Elche es mucho más que una pieza arqueológica: se ha convertido en uno de los principales símbolos de la identidad y la historia ilicitana.
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